Tiwanaku
Presentación
En
Bolivia, y en las orillas del lago Titicaca, estas ruinas representan
uno de los sitios arqueológicos que generan el mayor interés
y misterio del continente americano. Este lugar llegó a nosotros
ya convertido en leyenda… en un símbolo del pasado.
La
zona de Tiwanaku está en un valle enmarcado por una riquísima
geografía: entre los 3800 y los 4400 mts de altura promedio,
está rodeado por la Cordillera Real, la Cordillera Principal
y el lago Titicaca… El faldeo y el valle en sí, es excepcional
para los cultivos gracias a la riqueza del suelo y al riego
por parte del río homónimo que lo cruza... La temperatura oscila
entre los 22 y 23º como máxima durante todo el año... pero las
mínimas –promedio- varían entre los –14º, en la época seca (invierno),
y los 0º durante el verano, época de lluvias... Esta es la razón
por la que recomiendo ir en esta época –primavera u otoño-:
la meteorología se pone de nuestro lado y se aprovechan mejor
las visitas al aire libre, y lo más importante, los caminos
están transitables.
Pero
no vengo a dar una clase... ni de geografía, ni de meteorología:
vine a “guiarlos” por una zona de hizo mucho a nuestra historia
prehispánica. Y vayamos a lo que importa: con los estudios más
serios que se han hecho, por ejemplo, los arqueólogos piensan
que Tiwanaku podría haber albergado unas 60.000 personas...
Quizá no todos en la ciudad, pero sí formando una comunidad
líder que se desarrolló hace unos 8 a 12000 años... Y hay mucho
más... o mucho menos.
La
Conquista
Lo
que se ha hecho en Tiwanaku, es algo que, hoy, vista con ojos
críticos, es desastroso: el español usó las construcciones –los
“templos”, por ejemplo- que ya existían previo a la cultura
inca, para construir sus iglesias... Así se construyeron las
de las ciudades aledañas de Huaqui, Laja, La Paz, Juli, y tantas
otras... También, créase o no, toneladas
de monolitos y otras piezas esculpidas formaron el terraplén
del ferrocarril Huaqui-La Paz –unos 90 kilómetros- y sirvieron,
asimismo, como material de construcción de viviendas, muros,
y cercos, en la edificación de la iglesia del actual pueblo
de Tiwanaku, y para pavimentación de varias calles de la ciudad
de La Paz. Tanto es así, que se arrasó
con casi todo lo que ahí había: hoy sólo podemos encontrar vestigios
en museos y, menos mal, aún queda en el lugar, un importante
museo –de 1993, unos 10 años- con unas 3500 piezas arqueológicas;
y las ruinas propiamente dichas con el llamado templo de Kalasasaya
–con la famosa e intrigante “Puerta del Sol”; y las estatuas,
como el monolito Ponce, sorprendentemente parecido a algún “moai”
de la Isla de Pascua...-; y el templete semi-subterráneo, rodeado
de cabezas piedra que se inclinan hacia el interior del mismo...
Me comentaban, gente del lugar, que se calcula que queda con
todo lo que se encontró o por lo que falta, sólo el 2% de la
ciudad original que allí había... el 2%... Increíble, insólito,
y brutal: todo está atomizado... desparramado...
El
Misterio
Y
en esto reside el misterio de Tiwanaku: porque se sabe MUY poco...
Se habló mucho y mal: todos conocemos los escritos de Von Daniken
que sugería que Tiwanaku fue “fundada” por extraterrestres de
cultura superior... También, sobre las figuras grabadas en la
Puerta del Sol, algunos científicos sugieren que pueden verse,
en los ojos de esas figuras, como a buzos o astronautas, mientras
que otras simulan naves espaciales...
¡Por
favor!... Quiero enfatizar que pensando así, estamos negando
la historia genuina de nuestra sociedad americana, su capacidad
creadora y producción sobresaliente en la época prehispánica...
Por eso insisto en esta travesía... en la Incaica... en conocer
personalmente esta zona: no nos quedemos con lo que nos cuentan
o con lo que leemos, disfrutando de los descubrimientos diarios
que podamos lograr en cada una de las etapas a cumplir...