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Expedición
Puna - Valles Calchaquíes
Salta
- Tucumán - Catamarca
Realmente,
no tengo palabras para describir los paisajes que vimos durante
esos 4 días... El lunes llegaba una camioneta desde Bariloche
para juntarse con nosotros en algún lugar de Catamarca: elegimos
Hualfín de común acuerdo, pero los agarró un piquete entre Belén
y Londres (!)... llegaron a las 20:00 y ya nos fuimos a Corral
Quemado para pernoctar. "Madrugamos" a las 7:30, desayunamos
y salimos a las 8:30: pasamos por varios caseríos -Villa Vil,
entre otros- para llegar a "El Peñón"... Fede Norte, (www.nortetrekking.com),
ya había hablado con un baqueano para hacer el ascenso a la
caldera del cerro Galán: no lo puedo asegurar, pero creo que
es el diámetro de volcán -y como dirían los brasileños- "más
grande del mundo" ya que son apenas... ¡40 kilómetros!... Encaramos,
entonces, nuestro programado camino: primero una fuerte trepada
bordeando el "panteón" (sic) del pueblo; luego, una larga meseta
llena de marcadas ondulaciones donde quedaron mis 2 amortiguadores
traseros... (Si, los hice "aca" -palabra salteña, dicha y repetida
por Fede Norte cada vez que sea necesaria, que quiere decir,
justamente eso... En Salta, todo se hace "aca": un plato contra
el piso, "Me hice "aca" el dedo gordo contra la pata de la cama...",
etc. ya que la lista sería interminable...- y seguí viaje rebotando
y saludando a toda gente de Catamarca y Salta...) A pesar del
contratiempo llegamos igualmente a la laguna Grande: es una
fantástica reserva de flamencos -o parinas- donde vimos los
nidos y, créase o no, pichones, ya que son cada vez más difíciles
de encontrar. En este punto decidimos iniciar el regreso ya
que el "ataque" para llegar hasta el borde mismo del cráter
sería arriesgar la camioneta: se transforma en un vehículo INGOBERNABLE.
Llegamos de noche a Antofagasta de la Sierra: es lejos e inhóspito...
MUY lejos e inhóspito... tan lejos y tan inhóspito que el gasoil
cuesta $1,33!!!... Pero pasamos una noche genial en la hostería
municipal atendida por una remacanuda y amable señora: comimos
y lo regamos como reyes a pesar de la Puna... A la mañana siguiente
salimos hacia Antofalla: cruzamos el salar frente al volcán
homónimo para llegar al pueblo donde almorzamos el picnic que
llevamos. Si describo el paisaje tardaría un rato: sólo puedo
decir que es más "lunar" que Ischigualasto... Alucinante.
Después siguió el salar de Arizaro, el más extenso de la Argentina...
85 kmts de sal mezclada con barro seco... muchos saltos, puteadas,
golpes, etc ya que andaba sólo con espirales y la cosa estaba
complicada. Finalmente, a eso de las 21/21:30 llegamos a San
Antonio de los Cobres habiendo pasado por Tolar Grande y Pocitos...
Nos recibió la más linda de las hosterías: como Sheraton, o
un Waldorf-Astoria... pero en la nada. Comida espectacular,
y al "sobre". A la mañana siguiente: gasoil, y salida
hacia el Abra de Acay (4940 mts. s.n.m.), La Poma, Payogasta,
la recta de Tin Tin, la Cuesta del Obispo con la Quebrada de
Escoipe, etc.... en realidad lo cuento de memoria porque en
pleno ascenso hacia el Abra, y a 20 mts de un arroyo, por un
problema de presiones internas -del motor- y externas -altura-,
me estalló una manguera de agua: Poxitas y cinta "ductos"
ayudaron a salir del paso... aunque a los 10 kmts no aguantó
y volvió a reventar... Con la cabeza gacha regresé a Salta porque
la manguera + amortiguadores era tentar la suerte para hacer
"aca" todo. El grupo siguió muy a su pesar por dejarme
atrás, pero "That's life...": es sabio saber decir
"Hasta aquí llegué". Volví a Salta, y ellos al camino
lindo y vistoso... pero nos juntamos a la nochecita y disfrutamos
de una comida "comunitaria", aunque era la despedida.
Regresé el domingo a Buenos Aires después de haber cumplido
con uno de mis "hitos": conocer la parte agreste e
inhóspita de Catamarca... una zona donde NO HAY ni carteles
viales ni expresiones políticas... Así es de agreste e inhóspito,
pero es un lugar donde viven argentinos que todavía respetan
nuestros símbolos patrios... probablemente porque no conocen
a nuestros dirigentes, ni a sus promesas incumplidas...
Nicolás
Huffmann
Aventurismo
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